jue, 23 may

Ultima Actualización06:58:37 PM GMT

Actualidad:
Usted se encuentra en: Turismo Teatro Mendoza es Vendimia

Mendoza es Vendimia

Correo electrónico Imprimir PDF

Mendoza es Vendimia. A lo largo de la historia de la humanidad, muchos pueblos festejaron las cosechas, pero la Fiesta de la Vendimia mendocina es un fenómeno único.

La Vendimia sintetiza tradiciones, creencias, mitos y costumbres de Mendoza. Vendimia es nuestra música, nuestra poesía, las comidas, las supersticiones y nuestra fiesta. Vendimia está ligada a la “historia no escrita del pueblo”. El cultivo de la vid y la industrialización de sus frutos, en Mendoza es mucho más que una actividad económica; es una expresión popular del sentimiento de amor y adhesión hacia el trabajo y la riqueza colectiva. Mendoza es vendimia, porque la siembra y la cosecha son una clave secreta de la vida de los mendocinos, esa vida signada por el esfuerzo necesario para ganar la batalla desigual contra el desierto.

En 1936 Mendoza comenzó a crear una fiesta, una celebración que es mucho más que el agradecimiento por el fruto de un año de esfuerzo. Con los años, fuimos construyendo una fiesta que es un poco nosotros mismos. Mendoza es Vendimia, porque la fiesta está realizada por la amalgama de lo que fuimos, lo que somos y lo que soñamos ser. Mendoza es Vendimia y cada uno de los mendocinos es parte de Nuestra Fiesta, porque cada uno de nosotros ha sido moldeado por el paisaje del desierto, por el esfuerzo cotidiano, por el canto lento y pausado de las acequias, por la arboleda y los surcos.

La Fiesta Nacional de la Vendimia, a pesar de sus jóvenes 74 años, es una fiesta tan vieja como Mendoza, porque revive una larga historia que es la nuestra. Por eso la fiesta es nuestra carta de presentación al mundo, ella nos pinta de cuerpo entero, pinta nuestro paisaje, canta los sueños que nos hicieron posible como pueblo y los sueños de lo que queremos para nuestros hijos. No cabe duda, Mendoza es Vendimia.

Un breve repaso de lo que fuimos, servirá para entender lo que somos. Para que Mendoza sea vino y vendimia tuvimos que recorrer un largo camino. Nuestra historia es la bitácora de un viaje de desvelos y esperanzas; la suma de voluntades para ganarle terreno al desierto, el relato de una jornada que nos trajo hasta este presente de vino y Fiesta grande.

Mendoza es la Tierra del Sol y del Buen Vino, porque pacientemente pusimos y ponemos nuestro mejor esfuerzo para hacer los mejores vinos y celebrarlos como nadie en el mundo los celebra.

La vendimia no siempre se festejó como hoy la celebramos. La fiesta se fue construyendo junto con la provincia, con retazos distintas tradiciones que en Mendoza se amalgamaron en Vino.

Durante la primera mitad del siglo XVII comenzó cultivarse la vid en Cuyo, con el objetivo de obtener el vino necesario para oficiar la Misa. Como la importación de vino era dificultosa, junto a cada capilla los conquistadores dispusieron un parral y un huerto que servía para abastecer las necesidades alimenticias. Bajo la sombra de aquellos parrales, nuestros antepasados se protegieron del calor abrasador del desierto y sus racimos dieron alimento y permitieron llenar el cáliz en cada capilla solitaria.

Por aquel entonces, al finalizar la cosecha y la elaboración del vino, se festejaba con baile, canto y comidas. En esa oportunidad se elegía la más linda de las mujeres y se la coronaba con hojas de vid y racimos de uva. Estos sencillos festejos fueron la fuente inspiradora de la principal fiesta de nuestra provincia.

Hacia 1800 se había instituido oficialmente una celebración anual denominada “Fiesta de las Chinas”, que se realizaba en amplios galpones coloniales iluminados con candiles de grasa, donde inmigrantes y nativos, bajo el rasguido de guitarras, se disputaban las “chinas” más hermosas.

Nuestra Fiesta de la Vendimia reconoce una fecha: el 11 de abril de 1913, cuando Mendoza fue la sede del Congreso de la Industria y el Comercio, que finalizó con un desfile de vendimiadores y carrozas alegóricas. Ese fue el antecedente más cercano.

 Recién en 1936, durante la gestión del gobernador Guillermo Cano, se instituyó la Fiesta de la Vendimia. El 18 de abril de ese 1936, el estadio de Gimnasia y Esgrima se colmó con 25.000 personas. Y ante esas 25.000 almas se consagró la primera Reina de la Vendimia, Delia Larrive Escudero, representante de Godoy Cruz.

Sobre Delia recayó el honor de representar a todas las mujeres mendocinas. Desde entonces, la elección de la soberana vendimial es un homenaje a la sacrificada tarea de la mujer en el surco. Delia fue la primera embajadora de Mendoza, con la misión de difundir las virtudes de su pueblo y la belleza de su tierra.

La Fiesta nació grande, pero fue creciendo en forma y contenido. A lo largo de estos 71 años, fue cambiando, se fue llenando de sentidos y se transformó en uno de los atributos que nos distingue en Argentina y el mundo