Paciencia y técnica en busca del gran pique en los lagos mendocinos.
San Rafael es un destino clásico para los pescadores deportivos, especialmente aquellos que buscan el pejerrey patagónico y gran paraná. Los embalses como Agua del Toro, Los Reyunos y El Nihuil son los escenarios predilectos. Ya sea embarcado o desde la costa, la pesca aquí es un ritual de paciencia y disfrute del entorno. Los amaneceres en el lago, con la bruma levantándose sobre el agua y el silencio absoluto de la montaña, son parte esencial de la experiencia. Existen guías de pesca que conocen los "pozones" y secretos de cada lago, asegurando una jornada exitosa. Además del pejerrey, se pueden encontrar truchas en algunas zonas altas del río. Es una actividad que invita a la camaradería, el mate compartido y la conexión profunda con los ciclos de la naturaleza, lejos del estrés de la vida cotidiana.